No estamos faltando a nadie, ni mucho menos, sólo hacemos referencia a un dicho popular en el que queda bastante patente la felicidad que puede experimentar un cerdito revolcándose en su maravillosa y fangosa charca. Pero, ¿por qué este interés repentino por los lechoncillos y sus variopintas costumbres? Pues, una vez más, porque nuestros seguidores nos han pedido que hagamos un artículo de Peppa Pig y de alguna forma había que empezar, ¿no?