En las fechas en las que estamos no podemos dejar de hablar de la noche de todos los Santos. Dicho así quizá no os llame mucho la atención pero, si miramos un poco a nuestros “vecinos” los americanos y hablamos de fiesta, de disfrazarnos, de pedir caramelos y de calabazas fantasmagóricas… La cosa cambia, ¿verdad? Pues, como diría el cartel, permanezcan sentados y no saquen los brazos fuera del vehículo, que entramos en el pasaje tenebroso de Halloween.