Seguro que alguna vez se te ha pasado por la cabeza pensar en que te encantaría tener una mansión donde poder poner los muebles que quieras en cada estancia. Después la idea la desechamos rápidamente porque pensamos en que se va de presupuesto, que es una lata para limpiarla… Total, que pasamos más tiempo buscando la excusa perfecta para no tener una mansión que con la idea de tener una porque, en realidad, ¿para qué la necesitamos? (Excusa número 1, jeje).
Seguro que muchos ya ni las conocen, pero otros sí hemos tenido el honor de disfrutar de tardes y noches pegados a nuestro juego favorito de esos en los que los gráficos eran cutres píxeles de colorines. Y es que quedaron muy atrás los juegos de Atari, el MSX, el Amstrad, la Gameboy… Con cada uno de ellos la electrónica fue evolucionando y nosotros, pues también.
Ahora tenemos consolas de videojuegos de todos los tipos y colores, nunca mejor dicho porque algunas hasta tienen carcasas intercambiables… Hay consolas para uno, para compartir, para jugar en red, para jugar en familia, con mejores y peores gráficos… Vamos, ¡que hay de todo! Si os perdéis un poco por este mundillo, tranquilos que os damos unas ideas sobre qué usos van mejor para cada una de ellas y las características más importantes y ya vosotros decidís la que case más con vuestros intereses. ¿Listos? ¡Allá vamos!